10 datos sobre Edmund Kemper

Edmund Kemper 

Edmund Kemper - Sebastian Camelo

Más conocido como “El asesino de colegialas” tuvo una vida violenta desde su niñez. Su padre lo abandonó cuando era pequeño y su madre siempre lo culpó por ese hecho diciéndole que era un ser tan grotesco que ni siquiera una mujer en el futuro, lo querría. Esto desencadenó un sinfín de traumas que lo llevarían a un nivel de psicopatía excepcional.

10. Desde pequeño tenía fantasías extrañas. Edmund Kemper tenía una fascinación por la mutilación, solía hacerle daño a los animales y disfrutaba arrancarle la cabeza de las muñecas de sus hermanas y hacer juegos sexuales con ellas. Incluso llegó a decir que para besar a una maestra por la que se sentía atraído, tendría que matarla previamente.

9.  En su adolescencia cometería sus primeros crímenes. A los 15 años mató a sus abuelos con una escopeta. Cuando las autoridades llegaron a ver los hechos, Kemper solo respondió que los mató por simple curiosidad. Luego de la confesión, fue internado en un hospital psiquiátrico, de donde fue dado de alta al poco tiempo al haberse hecho amigo de su psicólogo y al pasar las pruebas que comprobarían su mejoría en su estado mental.

8. Un trabajo normal que le facilitaría asesinar. Edmund Kemper trabajaba en el Departamento de Obras Públicas en la División de Carreteras, lo cual le facilitaría tener claras cuáles eran las avenidas menos transcurridas para cometer sus crímenes más tarde.

7. La maleta que llevaba a todas partes. Después de asesinar a sus abuelos, Edmund Kemper tuvo el compromiso de asistir cada cierto tiempo a terapia psicológica para validar su estado mental. Él cumplía sin falta, sin embargo nadie sabía que una de esas oportunidades asistió a su compromiso con una cabeza decapitada dentro de su maleta.

6. Las estudiantes asesinadas. Mató varias estudiantes universitarias a las cuales abordaba cuando ellas pedían aventones en las carreteras. Luego las decapitaba tal como solía hacer con las muñecas de sus hermanas.

5. Su trauma con el rechazo. Su razón principal para matar era el deseo de inmortalizar el vínculo que tenía con las víctimas y así sentía que ninguna mujer lo podría rechazar.

4. Él mismo se entregó a las autoridades. Su carrera criminal terminó el día que asesinó a su madre con un martillo de zapatero mientras dormía. Luego, invitó a casa a su mejor amiga para estrangularla. Después de estos hechos, tuvo sexo con la cabeza cercenada de su madre y comió algunos trozos de su cuerpo. Finalmente, él mismo se entregó a la policía y en su declaración, Kemper dijo que “eso parecía apropiado, tanto como ella me maldijo, gritó y chilló por muchos años”.

3. Sus confesiones fueron clave para la posteridad. Debido a la frialdad de sus relatos y al contar con lujo de detalle lo sucedido, la psicología forense lo usó como referencia para analizar a profundidad la mente criminal de los asesinos seriales.

2. Aceptó los cargos y sugirió otra condena. Durante su juicio alegó locura, aunque fue hallado culpable de ocho cargos por asesinato. Y aunque pidió morir torturado, se le denegó y fue condenado a cadena perpetua. En la actualidad sigue preso en Vacaville.

1. Su historia traspasó el mundo. Su historia fue personificada por el actor Cameron Britton en la famosa serie Mindhunter de Netflix, la cual ha tenido éxito mundial por su formato innovador, donde agentes del FBI entrevistan asesinos en serie que se encuentran en prisión, para intentar resolver casos en curso.

Si quieres saber más sobre Edmund Kemper, no dudes en escuchar su historia en el primer capítulo de Serialmente, disponible a continuación:

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